Cristina Kirchner peleará la presidencia en 2023

Nacionales 27 de junio de 2022
Mientras Alberto Fernández se siente desbordado y no acepta propuestas, la vicepresidenta lo esmerila y busca ganar espesor político de cara a las presidenciales.
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Cristina Kirchner peleará la presidencia en 2023

El Gobierno, desbordado por las internas feroces, no logra solucionar ningún problema. Al contrario, los agrava.

Era fácil advertir que la escasez de gas iba a llevar a un mayor stockeo de gasoil y a un creciente desabastecimiento. Bastaba con abrir a tiempo las importaciones de ambos combustibles, pero recién ahora avanzó en esa dirección. ¿Cómo podría Alberto Fernández convencer esta semana a Europa, en la Cumbre del G7, que la Argentina puede proveer de energía y alimentos que dejó de suministrar Rusia si las fotos muestran un enorme paro de camiones en todo el país?

Era obvio que el avión venezolano iraní que aterrizó en Ezeiza era más iraní que venezolano y que no es un simple vuelo comercial. Pero el Gobierno se empecinó en decir que los iraníes eran instructores de vuelo y en culpar a los medios y a la oposición de armar una oscura novela para desprestigiarlo. Lo que ocurrió, sin embargo, era previsible: el FBI, varias embajadas de Israel en el exterior, los gobiernos de Paraguay y Uruguay y la Justicia argentina, a lo largo de la semana, confirmaron las peores sospechas: el avión es iraní y la nave y su piloto están vinculados con el terrorismo. Así, Alberto y la Argentina volvieron a quedar descolocados.

El desempleo bajó al 7 ciento y el PBI creció 6 por ciento, pero la pobreza sigue en torno al 45 por ciento. El Gobierno festeja esos números, pero se desentiende del problema que no sabe solucionar: el desempleo se redujo porque el empleo que se crea es informal, en negro, sin aportes jubilatorios ni control alguno y el salario promedio de los empleos formales apenas supera la línea de pobreza por unos pocos miles de pesos.

Otro tema crucial son las importaciones. Daniel Scioli, Martín Guzmán y Miguel Ángel Pesce avanzarán con un esquema para restringir las importaciones, que anunciarán mañana: no las de bienes destinados a la producción -Scioli le prometió a UIA y Adefa que no faltarán insumos para la producción- sino los destinados al consumo final y las compras especulativas. Lo que no dice el Gobierno es que los importadores aumentaron las compras para aprovechar la diferencia del tipo de cambio entre el dólar oficial y el paralelo. El Gobierno de empecinó en mantener todos los cepos y ahora le estallan en la cara.

Hace tres meses los diputados de todos los partidos pusieron como prioridad aprobar una nueva ley de alquileres, porque propietarios e inquilinos se oponen a la ley actual.

Sin embargo, ante el riesgo de que la oposición pueda imponer su proyecto, el FdT se niega a tratar el tema en el recinto. Su estrategia: es preferible que propietarios e inquilinos sigan sufriendo los actuales efectos de una mala ley, que ya nadie respeta, antes que cederle un triunfo a la oposición.

¿Quiere más ejemplos? Hay muchísimos más. Pero todos responden a una misma matriz: el Gobierno siempre fue eficaz en crear problemas (Vicentin, inflación, alquileres, etcétera), pero no para hallar soluciones.El Gobierno está descompuesto. Pero mientras usted, en su hogar, puede reparar o cambiar un electrodoméstico que haya dejado de funcionar, no tiene forma de reparar una gestión de gobierno.

El FdT fue una exitosa coalición electoral. Pero es una disfuncional coalición de gobierno. Alberto y Cristina son socios irreconciliables y no aceptan la propuesta de Sergio Massa ni de Eduardo “Wado” de Pedro de crear una mesa política para coordinar los problemas.

Varios ministros coinciden, en estrictísimo off the record, que Alberto se siente desbordado por los problemas y se cerró sobre sí mismo, incapaz de escuchar propuestas y sugerencias.

Falta un año y medio de mandato. Pero como dicen esos ministros, la gestión termina en cuatro meses, en noviembre. Después viene el Mundial y en diciembre se larga informalmente la campaña 2023.

El cuestionamiento que hace Cristina a los planes sociales que distribuye y cobra el Movimiento Evita es una pista de que ella está pensando en ser nuevamente candidata a la Presidencia: el tema le sirve para debilitar a Alberto, llevarle dinero a los municipios, que La Cámpora aspira a mantener o conquistar y, además, le permitió alinear detrás suyo a 16 gobernadores. Todo eso en apenas una semana y sin tener la lapicera.

Si no se presenta Cristina como candidata, habrá una interna donde podrán participar Alberto, Massa, Scioli y algunos más. Pero Alberto, por ahora, solo trata de aguantar para arribar a la línea de llegada, aunque sea como maratonista agotado, exhausto.

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