
Hablar no contagia, el silencio sí aísla
Guadalupe MonteroEl suicidio no es una decisión impulsiva por un mal día, sino el desenlace de un proceso prolongado de sufrimiento donde la persona siente que no encuentra otra salida, señaló la especialista Graciela Paffumi.
En diálogo con Luis Gordo Puló, Cecilia Torres y Macarena Guaimás, en Salta + Iva (por Ergo Stream), Graciela Paffumi, diplomada en Suicidología, habló sobre qué hay detrás de la conducta suicida, los mitos que aún persisten y por qué hablar del tema salva vidas."Suicidio es cuando una persona decide, por voluntad propia, terminar con su vida. En realidad, la persona no es que quiere morir, lo que quiere es terminar con esa mochila tan pesada que no ve otra salida", explicó Paffumi.
Y graficó: "Imagina un peso que llevas en los hombros por mucho tiempo, y te falta el aire, ya no puedes respirar, no te sentís parte de la sociedad. El hecho de decir 'necesito terminar con esto, no quiero sufrir más' es para terminar con un proceso de sufrimiento".
La profesional remarcó que ese proceso está atravesado por dos conceptos clave: desesperanza y desesperación. No se trata de un hecho aislado -una discusión o un día nublado-, sino de un conjunto de factores que llevan a la persona a sentir que llegó a un límite.Uno de los puntos más importantes de la entrevista fue la desmitificación del efecto contagio. Durante mucho tiempo se creyó que hablar de suicidio podía incentivar nuevos casos.
"Bueno, mucho tiempo se pensó que hablar del suicidio iba a aumentar ciertas tasas, pero no es un mito eso de que si hablamos vamos a provocar el efecto contagio. Es todo lo contrario, el silencio no ayuda a hacer prevención", sostuvo Paffumi. "Hablar, dar la oportunidad a alguien que pueda expresar su sentir es fundamental para que la persona que tenga una ideación, o esté pasando por una depresión, diga: 'Acá estoy, necesito hablar con alguien'".
En ese sentido, insistió en la importancia de la identificación temprana de señales. Frases como "ya no sirvo", "nadie me entiende", "estaría mejor sin mí" o "si desapareciera nadie se daría cuenta", sumadas a cambios de comportamiento como el aislamiento, el abandono de actividades que antes disfrutaba, deportes o reuniones con amigos, deben ser tomadas como alertas."Si yo detecto eso, debo acercarme a la persona y preguntarle: 'Yo te veo, no te veo bien, ¿querés que hablemos?'. Pero ahí hay que tener cuidado, hay que tener una escucha limpia", señaló. Escuchar sin juzgar, sin minimizar y sin dar consejos apresurados, para ganar tiempo y abrir una puerta a la ayuda profesional.
Lejos de ser un tema tabú, el suicidio es una problemática real que requiere ser hablada en las casas, en las escuelas y en los medios con responsabilidad. Como remarcó Paffumi, sentirse acompañado y saber que otro también atraviesa una mochila pesada puede evitar el aislamiento y convertirse en el primer paso para pedir ayuda.



El VAR y las nuevas reglas: el análisis de Baldassi en Salta


Malvinas: registran las voces de los héroes en Salvador Mazza

Con fe y vocación, más de 200 kinesiólogos asistirán a los peregrinos

Victoria Villarruel destrozó el plan económico de Javier Milei

Sáenz compartió con más de 70 líderes políticos del Norte Grande


Se acortan los plazos para tratar las reformas electorales

Sáenz: “Argentina no genera seriedad ni confianza si cada gobierno que llega cambia las reglas de juego”




