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title: "4.000 claveles y 100 años de amor por la Virgen"
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description: "Detrás de la imagen más esperada de septiembre hay una familia que, desde hace siete generaciones, transforma cada flor donada por los salteños en una ofrenda de fe."
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  - "salta"
author_name: "Guadalupe Montero"
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category_name: "Opinión"
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# 4.000 claveles y 100 años de amor por la Virgen

Cada septiembre, cuando la Virgen del Milagro sale a las calles, hay un detalle que emociona a todos: su corona de claveles. No es un simple adorno. Son miles de pedidos, promesas y agradecimientos convertidos en flores.

**En diálogo con Luis Gordo Puló, Cecilia Torres y Macarena Guaimás, en Salta + Iva (por Ergo Stream), Pia Goytia**contó sobre la tradición de armar la corona de rosas para la Virgen del Milagro. Una historia que es pura herencia, fe y familia.Todo comenzó a fines del 1800, cuando Doña Florencia González de Ovejero veía salir a las imágenes y sentía que les faltaba algo. "Decía que estaba desvestida", recordó Pia. Para que salieran más hermosas, empezó a ofrendar las flores de su finca Las Norias, ubicada en lo que hoy es Pueyrredón y Rivadavia, pero que en ese entonces era todo campo. Al principio no había una flor definida, se usaron gladiolos y otras variedades.

Con el tiempo, el clavel se convirtió en el símbolo.Antes de morir, Doña Florencia dividió su legado entre sus dos hijas: a una le encomendó la corona de la Virgen y a la otra, la del Señor del Milagro. Desde entonces, la tradición se transmite de mujer mayor a mujer mayor. Hoy ya va por la séptima generación."Es una tradición que no se transmite, se vive desde que nacemos", contó la familia. Actualmente unas 30 personas participan del armado.

Los claveles no los compra la familia: son las donaciones que cada salteño deja a los pies de la Virgen en la Catedral. Cada uno tiene una intención."Para nosotros es un pedido, es un agradecimiento, es una ofrenda", explicó Pia. Por eso los cuidan con devoción. Incluso los que se rompen no se tiran: sus pétalos se guardan para la lluvia de flores que cae desde el campanario cuando las imágenes regresan a la Catedral. Nada se pierde. Cada intención, aseguran, llega sí o sí.La estructura de la corona se prepara con anticipación y todos los años recibe un service. El día del armado es una fiesta familiar donde hasta los más chicos participan "despetalando". Luego, para trasladarla hasta la Catedral, utilizan una estructura de hierro llamada "camafetro", con la que la levantan con sumo respeto, sin tocar la imagen más de lo necesario.Antes las coronas llegaron a tener 8.000 claveles, cuando las imágenes salían en andas. Hoy son alrededor de 4.000, pero con el mismo amor.

Detrás de cada clavel hay una historia anónima de un salteño que pidió o agradeció. Detrás de cada corona, hay una familia que desde hace más de 100 años hace su propio milagro: mantener viva la fe de un pueblo, flor por flor.

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