
Se le atribuye haber ingresado al domicilio de su padre tras dañar el portón, agredirlo con un palo y sustraerle un teléfono celular. Fue demorado por la Policía y, durante su traslado, habría amenazado a su familia.



Gabriel Olivera sufrió politraumatismos pero los médicos del Samec (que tardaron 45 minutos en llegar) estimaron que no requería internación por lo que el hombre se retiró hasta su domicilio de barrio San Rafael, donde horas más tarde sufrió una descompensación y falleció.
El Cuerpo de Investigaciones Fiscales tomó intervención en la muerte y realiza el examen del cadáver. A los funcionarios municipales esto les debe importar poco. El team Bettina sabe que el millonario juicio no lo pagará ningún funcionario, sino todos los salteños, dentro de algunos años, cuando Bettina ya no sea intendenta.











