“El poder de la justicia”

Opinión 30 de agosto de 2022 Por Luis Puló
Luis “Gordo” Puló en su editorial de Salta + Iva hizo referencia a la construcción de la acusación de Diego Luciani que indignó a Cristina Kirchner.
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Luis "Gordo" Puló, periodista.

Apenas el fiscal Diego Luciani terminó de pedir 12 años de cárcel para Cristina Kirchner y se apagó la cámara que transmitía por Zoom desde su despacho, los 13 empleados de la fiscalía, fuera de cuadro, no pudieron contener la emoción y la tensión acumulada en tres años de juicio: hubo llantos y felicitaciones mutuas por el trabajo realizado. 

Allí arriba, en el despacho del noveno piso de los tribunales, el último del edificio, donde no llega el ascensor y hay que subir dos pisos por escalera, estaban reunidos los empleados, los fiscales Luciani y Sergio Mola y otros fiscales federales que se acercaron para darle apoyo. Los relatos de empleados de Comodoro Py permitieron reconstruir para LA NACION el clima que se vivió esa tarde, donde se recibieron llamadas de fiscales de todo el país, y hubo alivio. 

Los testimonios refieren que muchos empleados lloraron, dando rienda suelta a la emoción acumulada. No hubo festejos, sino la idea de que compartieron durante tres años que duró el juicio una tarea que generó una mística de equipo. 

El grupo de trabajo estuvo integrado por una mayoría de jóvenes empleados judiciales, sub-30, nacidos en los ‘90, cuando la corrupción menemista recién asomaba, y unos pocos que arañaban los 40 y 50 años. Algunos se incorporaron especialmente para la realización de este juicio. 

Con la guía de Luciani y Mola, el impulso lo puso una secretaria de la fiscalía. Los que la conocen de tribunales destacan su solidez en lo jurídico. A medida que se complejizaba la preparación del juicio se fueron sumando otros especialistas. 

Fue clave la llegada de un especialista en derecho administrativo, que se sumergió en los expedientes de licitaciones. Se trata de un mundo crítico para un penalista y eran necesarios traductores que pudieran ver en los expedientes de obras, evidencias que se escapaban a los abogados especializados en delitos de corrupción, narcotraficantes, tratantes de personas y violadores de los derechos humanos. 

Otra incorporación fundamental fue la de un especialista en informática, que ayudó con el procesamiento de los datos, la digitalización de los expedientes y los miles y miles de documentos que acompañan la causa. Y más importante aún, que permitió un sistema de búsqueda en esos terabytes para encontrar la foja necesaria. 

Luego se sumaron expertos que trabajaron temas específicos: presupuesto y el funcionamiento de la AFIP, otro mundo desconocido para aquellos que no se tutean con los delitos de evasión todos los días. 

El alegato que terminó el lunes se fue preparando durante tres años, desde las primeras audiencias del juicio donde se trazó una estrategia basada en los documentos, en los expedientes de licitación como la prueba alrededor de la que iba a girar la acusación. Se completó con las declaraciones de los testigos y con la sorpresa del juicio, que indignó a Cristina Kirchner: los mensajes de WhastApp del teléfono de José López. 

Cada tema del alegato se fue asignando a un empleado o un grupo de empleados que iban cerrando cada capítulo. Cada tramo era un alegato en sí mismo. Unos estudiaron la participación, otros la calificación, otros las evidencias del direccionamiento, otros las reasignaciones presupuestarias y otros las planillas adjuntas a los sucesivos presupuestos que aprobó el Congreso. 

Las declaraciones de cada uno de los casi cien testigos se fueron clasificando y el resultado ya sumaba para la redacción de la estructura del alegato. Para ir amando el rompecabezas. Un trabajo grupal, coordinado por Luciani, poniendo las piezas en cada lugar. 

Quienes transitaron esos tres años de trabajo destacan los valores éticos de los integrantes del equipo, su discreción (no hubo filtraciones) y su dedicación: no había horario de salida.  F/La Nación.

A este fragmento lo saqué de la Nación donde cuenta un poco el trabajo que hizo Luciani y todo su equipo.  

La investigación exhaustiva que realizó el fiscal, Diego Luciani es increíble.  

De todo esto rescato que se vienen nuevas generaciones en la justicia donde no le van a tener miedo a los políticos que es lo que nosotros estamos necesitando, es lo que pedimos, es lo que pide el partido Ciudadanos de a pie: ESPERANZA.  

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