
Violencia entre pares: cuando el acoso se viraliza y nadie interviene
Guadalupe Montero
La repercusión y la condena social que generó el video de una adolescente agrediendo a una compañera durante un viaje de egresados volvieron a poner en debate un problema que no empezó en ese momento. Detrás de las imágenes hubo un proceso previo de hostigamiento, exposición y humillación que se fue potenciando sin que ningún adulto interviniera a tiempo.
El caso, lejos de ser un hecho aislado, expone cómo la violencia entre pares se naturaliza, se graba y se comparte hasta volverse incontrolable.
En diálogo con Luis Gordo Puló, Cecilia Torres y Macarena Guaimás, en Salta + Iva (por Ergo Stream), la Licenciada Jael Bischoff MP 180, Magíster en Criminalística, Diplomada en Ciberdelitos contra la Niñez, Miembro de la Fundación LEA; Rodrigo Hernán Blanco, Terapeuta Sexual, Consultor y educador en sexualidad, Referente en Masculinidades, y la Licenciada Rosana María Schnorr en Trabajo Social, Especialista en Políticas Públicas de Niñez, Adolescencia y Familia, dialogaron sobre la difusión no consentida de material íntimo, el acoso escolar y la ausencia de políticas preventivas efectivas.
Bischoff explicó que el conflicto se originó con la difusión no consentida de material íntimo, un hecho que se viene registrando en numerosas escuelas, incluso con casos recientes en Salta vinculados a imágenes sintéticas. En este caso, señaló, se utilizó la desnudez de una mujer como herramienta de humillación. Y expresó su preocupación porque, en lugar de encontrar sororidad entre pares, fueron las propias compañeras quienes tomaron ese hecho de abuso y continuaron con reiterados ataques hasta que la situación estalló en el viaje de egresados.“¿Cuántas señales previas hubo? ¿Por qué no intervino ningún adulto? ¿Por qué nadie hizo nada?”, planteó la especialista, al advertir que el caso muestra un remolino ascendente de violencia que se fue potenciando con un manejo violento y poco empático del conflicto.
En ese sentido, Blanco sostuvo que el abordaje debe hacerse desde una mirada preventiva, pero no con un “sana sana”, sino con políticas reales. Recordó que la Ley de Educación Sexual Integral cumplió 20 años de vigencia en el país, pero que en la práctica tiene un recorrido muy liviano en cuanto a su ejercicio. “Si tenemos herramientas preventivas, deberíamos darles más peso para evitar que lleguen estas acciones”, afirmó.También se refirió al impacto de las imágenes difundidas: “Cuando vi el video, me chocó mucho. El regocijo por generar daño, en una niña que todavía está en formación, muestra que realmente hay que tomar acciones y trabajar en la prevención”.
Por su parte, Schnorr advirtió que la ESI es un factor protector de la salud mental y que no se está abordando en todas sus dimensiones como debería hacerse. “Es alarmante cómo está cada vez más naturalizada la violencia y cómo los medios digitales hacen que se exponga a las personas y que todo lo que sea violento, obviamente, sea más grande de lo que es”, señaló.
La especialista remarcó que no se dimensiona el impacto psicológico y emocional que estas acciones tienen en las personas, especialmente en niños y adolescentes que aún no cuentan con todas las herramientas para procesar tantas emociones, la exposición y el juzgamiento social. “Somos especialistas hoy en juzgar y la compasión parece estar desactivada en la sociedad, y eso me preocupa demasiado”, concluyó.
El caso deja una advertencia clara: sin adultos que intervengan, sin gestión emocional y sin una ESI aplicada en serio, la violencia entre adolescentes seguirá escalando hasta explotar frente a todos.



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