

El lunes, una caravana de automóviles se concentró y se extendió desde Villanueva, pasando Benavídez, hasta Tigre, en reclamo de un levantamiento de la cuarentena y la habilitación para volver a trabajar con las precauciones indicadas.
Más de mil coches, según La Nación, se congregaron en la ruta y se manifestaron con banderas argentinas, gritos y bocinazos.
Hubo un retén policial, pero tras un acuerdo con los vecinos que se manifestaban, el juez federal de San Isidro Lino Mirabelli indicó “no tomar ningún temperamento” y se permitió a la gente continuar hacia el centro de Tigre.
“Tienen todo el derecho a manifestar, pero pusieron en riesgo el esfuerzo hecho por la comunidad de Tigre los últimos 60 días. Tenemos 20 infectados cada 100.000 habitantes, un número que fue fruto del esfuerzo conjunto de todos los actores de nuestra comunidad. Las puertas del municipio están abiertas para canalizar reclamos. Seamos responsables en esta etapa, cuidemos lo logrado”, dijo el lunes a la noche a La Nación el intendente tigrense Julio Zamora.


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