Atucha III: después de 41 años, se construirá una nueva central nuclear argentina

Economía 25 de abril de 2022
Estará financiada por China y se construirá en el Complejo Nuclear Atucha, a unos 100 km de la Ciudad de Buenos Aires. Tiene máximos controles de seguridad.
Atucha III
Atucha III: después de 41 años, se construirá una nueva central nuclear argentina

El terreno está vacío a la espera de las últimas aprobaciones técnicas y de la llegada de las máquinas. La construcción todavía no empezó, pero todos en la zona empiezan a prepararse para lo que serán 7 años de vertiginoso e intenso movimiento en Zárate. Allí está, en la localidad de Lima, y a tan solo una hora y media del centro de la Ciudad de Buenos Aires, el Complejo Nuclear Atucha.

Es una mañana de sol pleno que decora el paisaje. El tránsito es el habitual para un día de semana en la autopista Panamericana y la ruta 9, los caminos que llevan al lugar donde a comienzos del próximo año se empezará a construir Atucha III, la cuarta central nuclear del país y que estará financiada por China.

Un metro después del cartel de bienvenida y al ingresar al complejo se ve sobre la derecha un enorme terreno baldío: “Este es el lugar destinado para la nueva central”, señalan. No hay nada, solo pasto y alambrado. Ni siquiera se empezó con la nivelación, pero resta la aprobación de algunos estudios -como el de impacto ambiental- para poder hacerlo.

Lo único que se ve es un viejo obrador que se utilizó para Atucha II, y volverá a entrar en uso en los próximos meses. “La gente de la zona está muy entusiasmada, en el pico de la construcción trabajarán unas 7000 personas, de los cuales muchos serán de Zárate”, le cuenta a TN con una sonrisa Alejandro Sandá, gerente del complejo que trabaja hace más de 20 años en el lugar.

Fuertes controles para evitar fugas radioactivas

Llegar al lugar es sencillo, pero el ingreso requiere de un fuerte control. El predio alberga las centrales nucleares Atucha I y II y está manejado por la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA). En el complejo, además, se desarrolla el reactor modular CAREM, una apuesta energética argentina a cargo de la CNEA. En este contexto, la seguridad aumenta y los cuidados se extreman al máximo.

En la actualidad, el Complejo Nuclear Atucha tiene unos 1200 empleados -se espera que esa cifra aumente a los 2000 cuando entre en funcionamiento la nueva central nuclear-. Todos ellos tienen que tener su identificación y vestuario particular que incluye botas, casco y lentes. Lo mismo las visitas: acreditaciones, declaración de equipos tecnológicos y una lista de recaudos que informan al llegar.

Todos los trabajadores, autoridades y cualquier persona que vaya al predio tiene que pasar por un scanner similar al de los aeropuertos para detectar metales y posibles elementos peligrosos, al que se le suma otro sistema especial que evalúa el nivel de radiación del cuerpo.

“Frénese ahí”, ordenan al pasar por una especie de caja abierta que cualquier persona ingresa parada. Luz verde, la máquina no detectó nada, el cuerpo está limpio. “Esto se hace todos los días al entrar y salir, es una de las tantas formas de controlar los niveles de radiación”, explica Sandá.

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