El salario de las jugadoras de fútbol en Argentina no llega a cubrir la canasta básica

Deportes 01 de julio de 2022
Se les exige que entrenen y compitan como atletas de alto rendimiento, sin embargo en la gran mayoría de los casos la remuneración que perciben está lejos de alcanzar para todos sus gastos.
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El salario de las jugadoras de fútbol en Argentina no llega a cubrir la canasta básica

Ser jugadora de fútbol de primera división en la Argentina es una actividad que implica muchos esfuerzos y sacrificios. Sin embargo, las condiciones de trabajo y los salarios en la gran mayoría de los casos no se equiparan con ese empeño que se pone en la tarea. De hecho, la retribución generalmente no llega a cubrir una canasta básica.

En la Argentina, el fútbol femenino de primera división es semiprofesional desde marzo de 2019. Esto implica que, de acuerdo a las reglamentaciones vigentes, cada equipo debe tener al menos 12 jugadoras con contrato. Sin embargo, los montos salariales que se manejan son bajos y hay clubes grandes que pueden firmar vínculos con todas las jugadoras de su plantel, mientras que otros solo sostienen el mínimo requerido por AFA, profundizando así las brechas.

El contrato básico que tienen las jugadoras en los clubes argentinos de la máxima categoría es el mismo que perciben los varones en la Primera C (la cuarta división masculina). El salario es de 37.800 pesos brutos, es decir, poco más de 30 mil en mano (a la fecha, unos 130 dólares). En un país en el que la canasta básica total asciende a casi 33 mil pesos, según la última medición del Indec, está claro que el monto no alcanza para cubrir todos los gastos que una persona tiene en el mes.

Es cierto que hay clubes que pueden pagar cifras más elevadas, por encima del mínimo, y lo hacen para asegurarse a las mejores jugadoras y, en algunos casos, para evitar que se vayan al exterior. Además, hay unos pocos equipos que pagan premios por puntos conseguidos, partidos ganados o títulos alcanzados. Sin embargo, es un porcentaje muy minúsculo respecto del universo general.

Algo que valoran algunas de las jugadoras consultadas por TN es el hecho de que los clubes paguen en tiempo y forma, algo que no pasa en todas las instituciones. Cuando no se cumple con lo acordado, es otro factor que también conspira contra la economía de las atletas.

En algunos equipos, incluso, en el inicio de la semiprofesionalización las jugadoras hacían un pozo común. ¿Qué implicaba? Se reunía el dinero de los contratos obligatorios estipulados en ese momento y luego ese monto se dividía en partes iguales entre todas las integrantes del plantel. De esa manera, cada una podía llevarse al menos una suerte de viático para sostener su práctica deportiva.

Ser jugadora de fútbol profesional y estar en el alto rendimiento implica cumplir con los entrenamientos diarios, alimentarse bien y descansar correctamente, entre otras cuestiones. La gran pregunta es cómo se puede sostener un nivel de competencia elevado cuando, además, hay que tener otro trabajo -muchas veces de tiempo completo- para subsistir.

“Con nuestro sueldo no hay chance de vivir de esto. Muchas tenemos que trabajar y volver volando a los entrenamientos, no llegamos con los horarios, tenemos que acomodar un montón de cosas. Ojalá pudiésemos vivir de esto”, dijo a TN la jugadora de un equipo grande de la Argentina que tiene contrato y que cobra el mínimo de convenio.

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