De esta manera, tocó su máximo nivel para un cierre de año desde 2020. Extrapolado al total de la población, la desocupación afectó a cerca de 1,7 millones de argentinos, lo que implica un incremento de 230.000 personas desempleadas frente a fines de 2024.

Si se toma el gobierno de Javier Milei de punta a punta, el desempleo pasó del 5,7% al 7,5%, un avance de 1,8 p.p. Pese a que este no es el peor dato de la administración libertaria -entre enero y marzo de ese mismo año el indicador alcanzó el 7,9%-, sí es el más alto para un cuarto trimestre del año. Vale aclarar que esta distinción se hace por la estacionalidad de los datos.

Por su parte, la tasa de actividad (TA), que mide la población económicamente activa (PEA) sobre el total de la población, pasó del 45,7% al 48,6%; mientras que la tasa de empleo (TE), que mide la proporción de personas ocupadas con relación a la población total, se ubicó en 45%, marcando una caída de 0,7 p.p. frente al último trimestre de 2024.