¡Datos que duelen! Uno de cada 10 argentinos pasa hambre a diario

Economía 13 de junio de 2022
El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA y Cáritas Argentina presentaron la Radiografía de la pobreza en Argentina con datos alarmantes.
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¡Datos que duelen! Uno de cada 10 argentinos pasa hambre a diario

Los escandalosos datos sobre la pobreza que difundió en los últimos días el Observatorio de la Deuda Social de la UCA junto con Cáritas Argentina deberían haber causado un gran impacto y reavivado el debate sobre cómo revertir la situación, pero prácticamente pasaron inadvertidos.

Los políticos -salvo alguna honrosa excepción- ignoraron olímpicamente la radiografía social como si no fuera un tema relevante que exige una gran atención y respuestas a la altura de las circunstancias.

Paralelamente, la sociedad corre el riesgo de “acostumbrarse” a la periódica difusión de las cifras que patentizan el dramático cuadro social. O, peor aún, de caer en la desesperanza de creer que esta lacerante realidad no tiene solución o que las actuales generaciones no la verán.

Precisamente por todo eso se unieron en la difusión del diagnóstico el Observatorio y Cáritas, con su vivencia cotidiana de la ayuda a las personas que sufren necesidades con motivo de su colecta anual.

¿Y qué dicen los datos del estudio? Acaso el más revelador sea que en la última década más de seis de cada diez argentinos (el 6,2) fue pobre en algún momento. Dicho de otra manera, más del 60% de la población no cubrió sus necesidades básicas.

Es una situación particularmente escandalosa si se tiene en cuenta que a principios de los 70, apenas el 4% de los argentinos era pobre y había pleno empleo. Y había grandes recursos materiales e intelectuales del país.

Igualmente inquietante es el dato de que uno de cada 10 argentinos pasa hambre diariamente. Esto pese a que, según el Centro de Investigación sobre Problemáticas Alimentarias Nutricionales de la UBA y la Federación de Graduados en Nutrición, hay alimento suficiente para cubrir las necesidades de unos 60 millones de habitantes, sacando principalmente lo que se exporta, lo que se destina a consumo animal y lo que va a otros procesos.

El Observatorio ya había revelado a fines de 2020 -tras el peor año de la pandemia- que casi cinco millones de menores de 0 a 17 años padecían carencias alimentarias. Entre ellos, más de dos millones sufrían inseguridad alimentaria severa.

Esto no fue peor (sobre todo entre los más pequeños) por la implementación de la Tarjeta Alimentar. Esto, en un contexto en el que más del 60% de los menores son pobres.

La situación laboral es también muy preocupante. El estudio dice que solo el 42% de la población activa logra acceder a un trabajo digno y el 58% restante únicamente logra un empleo precario, o un trabajo de muy baja remuneración que no le permite salir de la indigencia o está desocupado. O sea, son más los que están fuera del mundo laboral formal y adecuadamente remunerado que los que están dentro.

En la presentación de los datos, hecho en una parroquia del populoso bario porteño del Bajo Flores, el obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario para las villas y los barrios populares, Gustavo Carrara, señaló que “en estos últimos años la brecha social se agigantó y aumentó la cantidad de pobres e indigentes: esta es la verdadera grieta en la Argentina y esto no puede seguir”.

Los pobres se distribuyen mayoritariamente en 5687 villas y barrios populares de todo el país. “Actualmente, 4 de cada 10 argentinos es pobre tanto por bajos ingresos como por falta de derechos sociales fundamentales como la educación, la salud, la vivienda, el hábitat y, entre ellos, lo más grave es el hambre”, apunta el director del Observatorio, Agustín Salvia.

Otro de los presentes, el director de Cáritas Argentina, Nicolás Meyer, alertó sobre el riesgo de ver la pobreza a través de números y no de personas concretas. “Cada número tiene un rostro, una historia de sufrimiento y desesperanza que tenemos que revertir con urgencia -dijo- porque la pobreza y la indigencia se ensañaron con nuestros compatriotas”.

El drama se agrava porque no se ve una reacción de los gobernantes. Lo único que hay son más planes sociales que, si bien son una ayuda para muchas personas, no logran una reconversión en trabajo formal y hasta su perpetuación termina afectando la cultura del trabajo y generando un clientelismo que daña todavía más la dignidad de las personas.

“El problema argentino es que esta pobreza no es nueva: no hemos logrado encontrar las coordenadas de una política de Estado capaz de dar respuesta a las necesidades de trabajo y desarrollo humano”, sostuvo Salvia. Y señaló que frente a una “pobreza estructural” hacen falta “respuestas estructurales” que todavía no se ven.

Sin embargo, ni siquiera lograron atrapar la atención de nuestros políticos los contundentes datos del Observatorio. El Gobierno -que tiene la mayor responsabilidad- prefiere, por caso, reunir a los gobernadores para acordar un insólito proyecto que eleva a 25 el número de miembros de la Corte.

Mientras tanto, crece el descrédito hacia los políticos y el futuro del país se ensombrece.

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