Las cifras son más altas entre aquellos que provienen de hogares más vulnerables y también entre las mujeres. Se trata de uno de los grupos más afectados por la pobreza.
Agustín Salvia, director del organismo, justificó la decisión al explicar que es difícil medirla pobreza en términos de “privación de ingresos de una canasta que no se puede adquirir porque no hay ofertas adecuadas”.
Estas canastas miden el costo de mantener a niños de entre 0 y 12 años, y tiene dos componentes: los bienes y servicios necesarios, y la valorización de las tareas de cuidado.