Intento de Golpe de Estado en Brasil: comenzó el desalojo de los bolsonaristas en Brasilia y hay 1.200 detenidos

Mundo 09 de enero de 2023
Las fuerzas de seguridad trasladaron a los seguidores del ex presidente que permanecían reunidos frente al cuartel general del Ejército, en cumplimiento con la orden del Supremo Tribunal para despejar la zona
BRASIL GOLPE DE ESTADO

El presidente y jefe del Ejecutivo se reunió con líderes de los tres poderes. Según informó Globo, en el encuentro estuvieron el vicepresidente, Geraldo Alckmin, y otros ministros del Ejecutivo; la presidenta del Supremo Tribunal Federal junto a otros ministros de la corte; el presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, y el presidente en ejercicio del Senado Federal.

Al menos 1.200 personas fueron detenidas por la Policía Federal frente al cuartel general del Ejército en Brasilia, según informó Globo tras el inicio de los operativos para desalojar los campamentos bolsonaristas. Los simpatizantes del ex mandatario están siendo trasladados a la sede de la Policía Federal en al menos 40 autobuses, según el periódico brasileño.

El Supremo Tribunal había dado un plazo de 24 horas a las fuerzas de seguridad para que desalojen las concentraciones de los grupos que en la víspera asaltaron los edificios de los poderes del Estado. Esta mañana, la Policía les dio un plazo de una hora para sean transportados por voluntad propia, tras lo cual la mayoría de los bolsonaristas desmontaron pacíficamente el campamento.

Según el Ministerio de Justicia, los bolsonaristas serán identificados para intentar establecer si participaron en los ataques violentos del domingo y fichados por si en un futuro surgen pruebas en su contra. Tan solo permanecerán arrestados los que sean señalados como participantes en los actos vandálicos y los que tengan algún indicio en su contra. Los presos se sumarán a las cerca de 300 personas que fueron detenidas el domingo por su responsabilidad en los ataques.

Tras la devastación de Brasilia, ahora es el turno de las preguntas. Y la que ahora rebota de un gabinete a otro del gobierno Lula es una. ¿Cómo es posible que, a pesar de las decenas de autobuses llegados ayer por la mañana a la capital desde todos los lugares del país, nadie planteara la cuestión de un posible riesgo para la seguridad de la ciudad y sus edificios institucionales? ¿No habían bastado los violentos enfrentamientos del pasado 12 de septiembre, de nuevo en Brasilia, donde los bolsonaristas quemaron coches e intentaron invadir el edificio de la Policía Federal, para dar la voz de alarma? ¿Y el intento de atentado en el aeropuerto unas horas antes de la ceremonia de investidura del nuevo presidente? Por no hablar de las protestas desde la victoria de Lula frente a cuarteles no sólo en Brasilia que se han convertido en guarniciones permanentes pidiendo un golpe militar.

El ministro de la Secretaría de Comunicación Social de Brasil, Paulo Pimenta, denunció el robo de armas de fuego de la sala del Gabinete de Seguridad Institucional del Palacio del Planalto durante el asalto protagonizado por los seguidores del expresidente Jair Bolsonaro.

“Cada uno de esos maletines tiene armas, armas letales y armas no letales que se han llevado”, denunció Pimenta en un vídeo publicado en sus redes sociales en el que se puede ver esos maletines vacíos.
Pimenta contó que intentaron prender fuego a una de estas salas e insistió en el robo perpetrado por los “criminales” que irrumpieron en la sede del Poder Ejecutivo de Brasil. “Un crimen más cometidos por los enemigos de la democracia”.

En el asalto al Palacio del Planalto, los seguidores de Bolsonaro arramblaron y destruyeron el despacho de la primera dama, Rosangela ‘Janja’ Silva, y del ministro Pimenta, no así con el de Lula, que cuenta con seguridad adicional. “La sala del presidente Lula tienen un cristal más grueso (...) tiene barreras. Ha quedado aislada, como si fuese un acuario. Han logrado destruir la oficina de ‘Janja’”, dijo el ministro Pimenta.

Por su parte, el titular de la Secretaría Nacional del Consumidor, Wadih Damous, alertó que los responsables de ese robo “tenían información de lo que tenían que llevarse” de esa sala. “Se hicieron con armas, documentos y munición”, dijo.

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